Descritos los requisitos técnicos, hablaremos de la música que es el primero de los requisitos ambientales que se valoran en el aula de danza.

 notas musicales

Música y danza están ligadas desde hace más de 10.000 años, los hombres de las cavernas ya tocaban y bailaban simultáneamente. Ambas disciplinas surgen como expresión de emociones y posteriormente, como agradecimiento hacia los dioses. Las dos son un medio de transporte para desarrollar la sensibilidad y la creatividad y sus funciones terapéuticas son bien conocidas por todos.

Hace años se pensaba que para que hubiese danza tenía que haber música, actualmente sabemos que esto no es cierto. Pero no cabe la menor duda que el mayor esplendor de la danza es cuando ésta se combina con la música. Sin embargo, a veces, también puede ser conveniente en una clase de danza trabajar sin ella y centrarse tan solo en el ejercicio. La musicalidad lo que hace es dar brillo al ejercicio y sensibilidad al movimiento.

A pesar de que el baile existe desde una época primitiva, el auge de la danza tal y como la conocemos llegaría mucho más tarde. El desarrollo del ballet nace gracias al renacimiento, cuando la monarquía utiliza la danza para sus festejos.

Música y Danza

Considero que los profesores de danza, independientemente de la modalidad que se enseñe, necesitamos tener conocimientos de música. Estructurar las clases, marcar el ritmo de los ejercicios, así como montar las coreografías, son labores mucho más complejas de lo que parecen. Transmitir todo esto es muy difícil si el profesor no lo tiene bien claro.

Para que exista fluidez en el baile y en las clases, es necesario que la coreografía esté estructurada con la música. No se trata de contar 8 tiempos sin tener en cuenta el compás de la música que se esté escuchando.

En el caso del ballet, en pasos como battement jeté, tendú, grand battement o en los saltos entre otros, se utiliza un tipo de música más rítmica y con acento marcado. La música menos acentuada y más ligada es bailada en pliés, fondú, rond de jambe, developpés, etc.

Otro factor relevante es la diferencia que hay entre los ritmos binarios y los ternarios, que suelen estar asociados a los movimientos “con” y “sin” acento, y que dependerán también del nivel y el objetivo del ejercicio. Aunque explicar esto, es más complejo y se requiere de un post específico.

Sin duda, se aprecia rápidamente cuando un profesor y un coreógrafo saben solfeo y como no, ¡se disfrutan! Es un verdadero placer ver una coreografía cuando su coreógrafo sabe solfeo; eso lo aprecian rápidamente quienes se hayan formado en un Conservatorio de Música. La estructura musical y la coreográfica van siempre de la mano, de ahí que los profesores de baile necesiten tener estudios musicales. Quien utiliza las típicas cuentas de ocho tiempos, conocidas por todos en danza, independientemente del compás que se esté escuchando, es porque carece de ellos.

Foto de Sandra Santa Cruz explicando a una alumna cómo se toca un violín para una de sus coreografía

Como gi´ño a la música, esta fotografía sacada en el Centro de Danza para nuestro 25 Aniversario en un ensayo de «Taiko». Explico cómo poner las manos y simular que se toca el instrumento para una coreografía de luz negra, para la cual, Yerai Navarro, compuso la música.

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El siguiente post hablaremos de la intimidad.