Los espejos de danza son el segundo de los requisitos técnicos en un aula de danza. Su dimensión y ubicación son un factor determinante para el aprendizaje; de ellos depende la disposición de la clase así como la colocación de los alumnos en el trabajo del centro. Los espejos deben ocupar el lado más largo de la sala y dos metros de altura.

Si no hay suficientes lunas, los niños se apelotonarán para poderse ver en el espejo, con lo cual, no tendrán suficiente espacio para poder bailar. Si por el contrario no tienen suficiente altura, no se verán los pies, factor importantísimo en una clase de danza, máxime en la de ballet. En clásico «hablamos con los pies», éstos deben ser tan flexibles y manejables como las manos de los pintores.

Un factor determinante a tener en cuenta al comprar los espejos de danza, es la calidad de las lunas ya que algunas distorsionan la imagen, afectando incluso a la auto percepción corporal. Debemos elegir las de primera calidad, aunque por desgracia sean las más caras. Son las únicas que no provocan distorsión, proporcionando así a los bailarines la imagen correcta tanto de su trabajo como de su cuerpo.

Su fijación

Otro elemento más que importante de los espejos de danza es la fijación de las lunas en la pared. Debido a la gran dimensión de los espejos que necesitamos en las clases de baile y que, en las escuelas trabajamos con niños relativamente pequeños, éstos deben ir pegados sobre un panel de madera de su misma dimensión, que previamente se ha clavado a la pared. A veces, pensando en reutilizarlos o cambiarlos de lugar, simplemente se sujetan con un marco alrededor en vez de pegarlos. Esto no es recomendable, ya que a los más pequeños al principio les atrae muchísimo y sienten la necesidad imperiosa de tocarlos, con el peligro que conlleva que se les puedan venir encima por no están bien sujetos.

Las barras

¿Te planteas si los espejos de danza van o no con las barras? No se deben colocar barras delante pues dificultan la visión del trabajo en el centro, aunque se suele hacer en salas de pequeña dimensión. Pero si se cuenta con espejos en las paredes laterales además de los frontales, mi experiencia es más que positiva. En las clases de Elemental donde el trabajo se realiza con las dos manos a la barra son muy útiles en los laterales, ya que la posibilidad de que los alumnos se observen, facilita su aprendizaje. Esa misma posibilidad ofrecen las barras móviles colocadas en el centro, aunque no pueden aportar la misma estabilidad.

Como pedagoga les contaré que cuando comienzan en Predanza I les encanta tirarse en el piso y colgarse de las barras, hasta aquí normal. Como anécdota, les diré que alguno me ha sorprendido «lamiedo» los espejos. Insito en la necesidad de que los espejos estén «siempre limpios». No sirve de nada tener una sala llena de espejos si el alumnado no se puede ver bien. Lunas cubiertas de vaho, el sudor del cuerpo de los bailarines al pegarse a ellas o manos de los más pequeños. De ahí que haya que repasarlos a diario. Más información en instalaciones.

Centro de Danza Sandra Santa Cruz_Instalaciones_Los espejos del aula de Danza

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En el próximo post abordaremos el tema de las barras y su colocación.

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