Que España es diferente, ¡no cabe la menor duda! Si para dedicarte a la enseñanza se exige tener titulación, ¿por qué en danza hay diferencia entre Centros públicos y privados? Mientras pague impuestos, cualquiera puede abrir una escuela de baile y contratar incluso a personal sin cualificación, ¿Increíble? ¡Sí, pero cierto! ¡¡La ley vigente lo permite!! Pero no solo nos preocupa la formación del profesorado, ¡sino el alumnado!

Respuestas aterradoras

  • «Da igual quien imparta las clases, al ser tan pequeñitos van a entretenerse y con lo que tardan en cambiarse de ropa dan poquita clase; si realmente le gusta cuando sea mayor, acudirá a un Centro de Danza».
  • «Las instalaciones no importan, como donde baila no tiene la disciplina de un Centro de Danza no le exigen tanto; por lo tanto, no puede hacerse daño».
  • «Es que quiere bailar ya en puntas, a la niña le encantan». Comentario referente a una menor de seis años. ¿Pondrías tu coche en sus manos porque le haga muchísima ilusión? 
  • «Intentaremos convencerla, si no, cuando sea mayor veremos». Respuesta tras comunicarle que su hija tenía pie plano de 4º grado y que no debía faltar a ninguna clase.

A lo largo de mi vida docente he escuchado muchísimas barbaridades de este tipo. Si la finalidad no es realmente que aprendan a bailar, o lo que es peor, si donde bailan no reúne los requisitos necesarios, ¿no es mejor apuntarlos menores en actividades que no sean dañinas para su salud? Acaso, ¿no piensan en lo que afectará a su anatomía? Mención aparte a quien le dices que puedes mejorar la salud de su hija y no lo entiende…

Igualmente peligroso

En 30 años de enseñanza la sociedad ha pasado de la sobreprotección a los menores, a que sean ellos quienes tomen decisiones. Ayudarles a madurar es una tarea de padres y de profesores, pero no asumiendo la responsabilidad de decidir en aspectos importantes que les afecten en su futuro y muchísimo menos, ¡si se trata de su salud!

En mi opinión, es un error preguntar a niños de tres años si les apetece o no bailar, en vez de plantearnos como padres, si el baile les conviene.

A veces, romper el vínculo con los padres cuesta, pero lo importante no es con la cara que entren a clase, sino con la que salen de ella. No soy partidaria de obligar a los peques a hacer actividades que no les guste, a no ser en casos de patologías prescritas por los médicos, pero nunca deben entrar a clase llorando, ¡no le sacarán partido!

Te mostramos que si fuese este tu caso ¡podemos ayudarte!

La experiencia nos dice que debemos enseñarlos a hacer las cosas por sí mismos y que no es bueno hacerles creer que sus opiniones tienen el mismo valor que la de los adultos, pues carecen de criterios para tomar decisiones responsables.

Debes saber que...

En el baile, tanto para aprender como para evitar lesiones, hay que saber dosificar el trabajo. Los beneficios del buen trabajo repercuten en pies y espalda y te aportan mejor higiene postural. Paradójicamente, los problemas que puede acarrear un mal aprendizaje abarcan entre muchos otros desde desgarros musculares, esguinces, problemas de meniscos o unos prominentes juanetes.

Otra cruzada es transmitir la necesidad de trabajar en instalaciones específicas. Esto supone un desembolso económico considerable, ojo no es un capricho, ¡es necesidad! Éste es uno de los motivos del precio de las escuelas respecto a colegios y gimnasios que no invierten en infraestructuras específicas para danza.

Caso práctico

Algo tan simple como UN SALTO. Algunos dirán que los niños saltan en casa, en el parque, etc. Y sí, ¡tienen razón! Pero di, ¿a qué altura? ¿Durante cuánto tiempo? ¿Cómo colocan sus pies durante los saltos? ¿Y las rodillas al caer? ¿Qué sucede con su espalda? Demasiadas preguntas y una sola respuesta, ¡¡con la exigencia que lo hacemos en danza, les aseguro no!!

Existe una gran diferencia entre saltar en un suelo acondicionado, cuyos elastómeros absorben el impacto del salto, a hacerlo en otro sin cámara de aire, donde cada salto golpea sobre tu cuerpo y obliga a tus articulaciones a amortiguar la caída. ¡ES MÁS QUE UN SALTO!

Desgraciadamente, ¡el cuerpo pasa factura! Muchos bailarines han renunciado a bailar por culpa de lesiones que no habrían padecido si hubiesen bailado en condiciones idóneas. A veces la persona no es consciente de qué provocó su lesión, porque no lo asocia a un mal aprendizaje.

Me encantaría que se sepa lo nocivo que es para el cuerpo tomar clases con quienes carecen de formación y desconocen la anatomía, así como bailar en instalaciones inadecuadas. Y también, ¡su aporte bien hecho!

Muchomasquedanza intenta contribuir para que esto no suceda y comparte información para evitar el desconocimiento en materia de danza. Por ello, compartimos tres artículos que vendría bien conocer. El primero, fundamental para bailar y el tercero, enfocado sobre todo a menores.