¿Alguna vez se han preguntado si durante las clase a los bailarines les gusta ser observados? Sin lugar a dudas, para personas introvertidas, el bien más preciado que puede ofrecer una sala de baile es la intimidad del aula de danza.

Centro de Danza Sandra Santa Cruz_la intimidad de un aula de danza para el aprendizaje.

Si bien es verdad que un bailarín actúa para ser visto y busca la aprobación de sus espectadores, el público está separado de él. Baila sobre un escenario donde interpreta un papel en el que ha estado trabajado durante meses. Por lo tanto, en el escenario no es él mismo sino que defiende a un personaje y le ayuda estar en otro plano guardando distancia.

Además, parte de su formación es aprender a enfrentarse al miedo escénico, con lo cual al acabar la carrera debería estar preparado para afrontarlo sin problema. Por muy raro que parezca, no debería sorprendernos cuando algunos bailarines o actores reconocen que fuera de un personaje son personas tímidas.

Hecha esta reflexión con profesionales formados en diferentes artes escénicas, pensemos ahora en alumnos de danza, que están además luchando con su propio cuerpo para conseguir que un paso se vea tal y como debe realizarse.

El arte frente al deporte

Hay personas que no entienden porqué no pueden verse las clases de los niños si pueden ver la de los adultos. Bajo el desconocimiento, lo comparan con la natación o el fútbol, donde acuden a los entrenamientos de sus seres queridos. No voy a hablar de disciplinas que desconozco, ni a quitarles dificultad o importancia. Pero quiero aclarar que en ninguna de ellas se enseña, ni se exige que durante el proceso se haga más cosas que el ejercicio físico. En danza no solo pedimos al alumnado que pongan una cara u otra, hay muchas más cosas detrás. Nosotros realmente lo que hacemos cuando bailamos es desnudar el alma para mostrarlo a los demás. Y eso es lo que enseñamos y pedimos en cada clase.

Las personas no exteriorizan igual sus sentimientos, pero en la intimidad todos se desinhiben más. Incluso a puertas cerradas y entre compañeros, al principio cuando hacemos improvisación en clase, ¡deja mucho que desear! Algunos alumnos directamente se bloquean y la mayoría tiene un sentido del ridículo tan grande, que son incapaces de bailar.

No obstante y aunque sean minoría, también existen los que en su afán de protagonismo se crecen cuando les miran, sacando lo mejor de sí mismos. En casos donde el arte en sí mismo ya existe, no sería necesaria la intimidad del aula de danza.

El comportamiento de los niños

Mención especial requieren las clases de Predanza, tanto en Predanza I como en Predanza II, los niños suelen concentrarse más fácilmente cuando no se sienten observados por padres o amigos. Y en algunos casos, también es cierto que responden mucho mejor a la disciplina que requiere una clase de danza al no se superprotegidos por ellos. Si sucediese esto les puedo asegurar que, la intimidad del aula de danza se convertirá en un gran aliado.

Dicho todo esto, la danza ayuda a exteriorizar los sentimientos, a comunicarte gestualmente con los demás y a vencer la timidez. El lenguaje gestual es en sí un medio de comunicación muy valioso, gracias al cual la danza conecta incluso con las personas con discapacidad auditiva. Los alumnos introvertidos al principio no son capaces ni de mirarse al espejo para corregirse. Poco a poco van ganado confianza y aumentando su autoestima.

Por todos estos factores, recomiendo el baile para todo el mundo, sin importar sexo o edad. Y me encantaría que en los colegios se impartiera la Predanza como asignatura obligatoria, siempre que reunan las condiciones adecuadas.

Puedes conocer más detalles acerca de los requisitos necesarios para el aprendizaje de la danza en nuestro post del aula de danza. Más información en instalaciones.

Puedes conocer nuestro Centro a través de nuestra historia.

El siguiente post: el orden.

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