En los requisitos ambientales del aula de danza se valoran juntos el orden y la limpieza. Sin embargo, considero que cada uno merece una mención específica debido a que afectan a cosas diferentes y también, al hecho de que no tienen por que ir unidos. Una escuela puede estar limpia y desordenada, así como sucia y ordenada.

Al escuchar la palabra orden, la gran mayoría piensa en espacios donde realmente no tiene gran trascendencia. Por desconocimiento, se resta importancia e incluso pueden tacharte de maniático. Reconozco que soy bastante ordenada y eso se nota en nuestro Centro, pero no es cuestión de personalidad lo que voy a contar.

El desorden en una sala de baile distrae y resta concentración en la clase. Cuando todo está en su sitio, te concentras mejor y se optimizan tus clases. Por otro lado, tu desorden en los vestuarios incomoda al resto. Pero, ¿sabías que para la danza el orden es necesario?

Léeme si puedes

Para que entiendan su importancia para nosotros, explicaré lo que vivimos o padecemos en algunos camerinos. Las cosas se ven de otra manera pues sucede esto más o menos… ¡Ops!

¡Lée el orden!

Por experiencia, les puedo asegurar que, si hablamos de camerinos, existen necesidades diferentes entre el mundo dentro, y fuera de la danza. En base al número de bailarines, el espacio se puede reducir tanto como esto… ¡De ahí que se valore tanto a la hora de actuar!

Los camerinos

Su dimensión depende de los teatros. ¡Y no queda otra, que adaptarse! Si no eres solista lo compartirás y echarás de menos el de tu escuela, si tiene buenas dimensiones.

Después de bailar más de treinta años, les aseguro que la lección del orden es muy importante. Compartir camerino con siete bailarines que actúan en cuatro coreografías, supone utilizar treinta y dos vestuarios (sin contar calzado ni complementos), en definitiva, al final el espacio ¡¡resultará minúsculo!! Y amigo, ¡hay que encontrar sitio para colocarlo!

Súmenle la tensión del ¡Show must go on! Corre a cambiarte de ropa para salir a tiempo en el siguiente número sin parecer fatigada, y por supuesto, ¡baila con tu mejor sonrisa mostrando tu técnica! Y hablo de teatros, ¡imagínense un evento con camerinos improvisados…!

Sólo las grandes compañías cuentan con personal en camerinos para ayudar en los cambios. Muchas escuelas implican a las madres, pero quien está en backstage se pierde el espectáculo y a los niños les ilusiona que sus padres les vean, y viceversa. Aunque sea más laborioso, considero más factible educar desde pequeños a ser autosuficientes, lo cual beneficiará también en su desarrollo personal.

Foto del Centro de Danza Sandra Santa Cruz donde un grupo de alumno posa mirándose al espejocon una amplia sonrisa y la bailarina del centro lleva una cámara de fotos.

En contrapartida, escenas de este tipo son mágicas cuando existe tan buena relación. Y les aseguro que es un placer complartirlas.

Orden en los vestuarios

Llevo dos meses enseñando cómo colocar un camerino para que no se molesten unos a otros y que encuentren sus cosas sin pérdida de tiempo. Para implicar a los más pequeños, cada día uno de ellos revisa el vestuario y da su opinión, la cual ratifico luego yo, o no…

Como nota positiva, así queda un vestuario ordenado de Predanza II (de 6 a 8 años), que sólo piden ayuda para colgar la ropa. Me siento muy orgullosa de todos, realmente, ¡no ha sido fácil! También hemos conocido el desorden total y absoluto, pero les aseguro que, aunque les cueste creerlo, ¡ha sido colocado por nuestro alumnado!

Centro de Danza Sandra Santa Cruz_Instalaciones_Vestuarios

Nota: aunque faltan dos apartados anteriores que publicaré posteriormente, he adelantado este post para que entiendan el por qué de ciertas cosas que vivirán con motivo del próximo espectáculo del Centro. El siguiente post, ¡la limpieza!

Puedes conocer más sobre los requisitos ambientales del aula de danza y de nuestro Centro a través de nuestra historia.