Independientemente de la técnica o de la edad que se tenga, ¡todas anhelamos lo mismo! El sueño de las bailarinas, sin lugar dudas, el mayor, son los portés o cogidas. Y la «crème de la crème» para las más pequeñas es: ¡poder compartirlas con bailarines de nivel superior!

La combinación entre la interpretación, la belleza de las figuras, y su complejidad, han hecho que algunos portés se graben en nuestros corazones como momentos inolvidables.

Foto de una cogida, el sueño de todas las bailarinas. Una alumna del Centro de Danza Sandra Santa Cruz de 6 años está en una cogida por encima de la cabeza del bailarín.
La edad no supone un inconveniente para realizar portés con cierta dificultad.

Un claro ejemplo es esta fotografía. La elegimos en homenaje al esfuerzo e interés del alumnado de Predanza II. La ilusión que hizo «Mi Gato», tanto a ellos como al Centro, nos trasporta a emotivos recuerdos, pues formó parte de nuestro 25 Aniversario.

No sólo por su espectacularidad, los portés tienen un papel muy importante dentro del baile. Desarrollan la propiocepción de los bailarines, así como su velocidad de reacción. A parte de la complicidad que exige, requieren de mucho control, esfuerzo y como no, ¡de técnica!

Hacer un porté implica «tener nivel». Lógicamente, su complejidad está directamente relacionada con la técnica de los bailarines. Su mayor característica es la sutileza y al realizarlas, deben sorprender al público por la «facilidad» de su ejecución. ¡Esa es su mayor grandeza! Los ballets de repertorio son un excelente ejemplo.

El sueño de las bailarinas de 7 años

Compartimos este vídeo de un ensayo de «Mi Gato» donde comprobarán las caras de felicidad del alumnado a pesar de que implicó muchísimo trabajo. Supuso un verdadero reto, sobre todo, para Nayra Sarmiento, Claudia Hernández y Leyre Hernández con sus portés.

Coreografía de Sandra Santa Cruz diseñada para «Un sueño hecho realidad…» el espectáculo que dio nombre al 25 Aniversario de su escuela.

¿Con qué se soñaba en el confinamiento?

La pandemia hizo que el sueño de las bailarinas cambiase y que el mundo de la danza, al completo, tuviera un mismo sueño: ¡volver a los escenarios en teatros llenos de público!

Bailar se convirtió en una válvula de escape, a parte de una necesidad para no perder nivel. Seguir creando fue una tabla de salvación para muchos de nosotros. De ahí nacen proyectos preciosos, entre ellos, Fordlandia de Lucía Lacarra y Matthew Golding.



A esta obra nos une su vinculación con la naturaleza, en lo que estamos totalmente implicados con «Si los peces hablaran…»

La parte desconocida de los portés

No solo los chicos han de prepararse físicamente para realizarlas, aunque es cierto que ellos suman horas de gimnasio.

Los bailarines profesionales son deportistas de élite. Además de la parte técnica que requiere la danza, complementan su trabajo para evitar lesiones y alargar al máximo su edad de jubilación.

Si quieres mejorar tu preparación física (no solo para bailar), te recomendamos la clase de Slim Ballet, te sentirás mucho mejor y controlarás más tu cuerpo. Te aseguramos que, aunque no seas un profesional del baile, te aportará fantásticos beneficios.

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