Por fin se abrieron las puertas de nuestro Centro. ¡Parece mentira que hoy haga una semana que nos reencontramos con nuestros queridos alumnos! ¡¡Gracias a todos por hacerlo tan fácil!!

Esta semana he sentido un mar de emociones que ha traído a mi mente infinidad de vivencias compartidas en el Centro. En homenaje a todos los alumnos que han estudiado en nuestra escuela, decidí buscar en el baúl de los recuerdos. Seleccioné este fragmento que se bailó ni más ni menos que, ¡el 13 de diciembre de 2012! ¡Preciosos recuerdos con el alumnado de Iniciación en el Teatro Guiniguada de Las Palmas de Gran Canaria!

«Step in time» formó parte del espectáculo «Con mis mejores deseos…» que diseñé para el Centro de Danza hace ya ocho años. Y nunca mejor que ahora, para desearles a todos «mis mejores deseos». Al verlo, no me parece que haya pasado tanto tiempo. Reviví ensayos y correcciones con mucha facilidad, lo que demuestra el mimo que ponemos siempre en cada uno de nuestros proyectos.

A pesar de sentir paz porque la trayectoria de nuestro Centro ha estado marcada por la responsabilidad y la seriedad, les aseguro que tuve una sensación muy extraña. Después de tantos años de trabajo ininterrumpido sentí más o menos como si estuviese abriendo por mi primera vez el Centro de Danza hace 30 años… El 1 de octubre al abrir la escuela me hizo revivir nuestros inicios, pero quiero pensar, que, aunque vivamos momentos difíciles, el trabajo bien hecho, ¡siempre será reconocido!

El futuro

Esperamos decir en un futuro cercano ¡prueba superada! En esta durísima situación que estamos viviendo donde la incertidumbre marca nuestro día a día, hace que no disfrutemos de las maravillas que nos rodean. Por consiguiente, no apreciamos esas pequeñas cosas que nos hacen felices. Nos bombardean con demasiados estímulos negativos. Las noticias no suelen ser positivas, escasean las frases alentadoras y sumado a que vamos acelerados todo el día, ¡olvidamos la sonrisa! Al estar en el Centro de nuevo se me han mezclado muchísimas emociones, y volví a ser feliz transmitiendo ¡lo que tanto amo!

Les confieso, que, además, se conjugaba otro factor: «mis pizquitos de Predanza» que son mi talón de Aquiles. La preocupación por el alumnado en la escuela es algo que ha quedado más que patente durante todos estos años de enseñanza. Pero algo de lo que nunca he hablado es de mi devoción por los más pequeñitos del Centro. Cada clase es mágica, se conjugan la emoción de descubrir cosas nuevas con la ilusión por bailar, uf… sin duda, ¡dos de mis grandes motores! Lo que la mayoría desconoce es que las clases de Predanza, por sus características, exigen muchísima más dedicación y esmero que cualquier otra clase. Por ello suponen también una mayor responsabilidad y un gran esfuerzo, de ahí que considere que no todo el mundo está cualificado para impartirlas.

Mi conclusión a día de hoy, es que, por el momento, hemos superado la prueba con creces. Y no solo con nuestro alumnado, sino también con sus padres y familiares que han asumido la nueva normativa para la prevención de la covid-19 con total responsabilidad. ¡¡Muchísimas gracias a todos!!

Con mis mejores deseos

Si te apetece curiosear más coreografías de nuestro espectáculo puedes ver Alicia en el País de las Maravillas.